
Descubrí una puerta.
Sucia, descuidada.
Rechina con la aventura.
Se desmorona a mi paso
cauto y curioso.
La había buscado.
No a la puerta,
sino al cuarto.
Vi el piso manchado.
Violaron sus paredes
del color de la esperanza ajena.
Derramé una lágrima
en su ventana.
Y un rayo de luz
la atravesó por primera vez.
Acapulco, 21-ene-2009

No hay comentarios.:
Publicar un comentario