lunes, 26 de enero de 2009

Morada

Descubrí una puerta.
Sucia, descuidada.
Rechina con la aventura.
Se desmorona a mi paso
cauto y curioso.


La había buscado.
No a la puerta,
sino al cuarto.


Vi el piso manchado.
Violaron sus paredes
del color de la esperanza ajena.

Derramé una lágrima
en su ventana.
Y un rayo de luz
la atravesó por primera vez.

Acapulco, 21-ene-2009

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