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lunes, 4 de febrero de 2019

Espacio y vacío

En la escuela de magia no te enseñan a defenderte. Es como cuando estudias derecho. Imagino, y aquí sólo elucubro, que aprendes a contraatacar los argumentos de la otra parte litigante. No obstante, no piensas que estas declaraciones puedan ser causante de daño o más aún, que puedan quitarte la vida.

Hay tantas formas de usar la magia en un mundo de mentes criminales y llenas de creatividad. Nuestros maestros sí, nos explican que hay un mundo allá afuera dispuesto a encontrarnos y que no necesariamente sean maestros de las artes. El mismo director nos llama a no ser esclavos de nuestros elementos respectivos sino que aunamos en una sola las diferentes naturalezas a nuestro alcance. Que la fortaleza de la Tierra nos defienda de los ataques tanto físicos como mentales. Que el Fuego nos permita transformar la voluntad de nuestros perseguidores. Que el agua se controle y sirva para sobrellevar las emociones que provocan cuando nos vemos perseguidos. Y finalmente, que el Viento nos permita ver por encima del aquí y el ahora, con mayor perspectiva y distancia para ver más allá de lo evidente.

Una vez me arrebataron mi corazón y mi mente. Bajé mis defensas y estuve sujeto a la voluntad de mi captor, que por más de 4 años no pude librarme de su poder. El espacio que ocupaban en mi ser ahora estaban vacíos y cuando logré despertar de este encantamiento me di cuenta de todo el daño que ya había sido causado, y no por mano ajena sino mía.

Sólo se puede aprender de la experiencia y tener cuidado de no elevar demasiado altas las murallas de nuestro ser sino que con buen ojo percibir tanto las buenas como malas emociones y así tomar una decisión.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La selección

Del libro en producción "Ibara, escuela de magia"

Estoy seguro que se preguntó anteriormente '¿cómo podría inscribir a mi hijo en una de estas escuelas?' si es que claro no lo pensaría primero para poder entrar usted misma. La forma es simple: tiene que ser el deseo con la oportunidad. Y esta conjunción se da en muchos momentos de la vida. La escuela no tiene restricciones de edad, género, ideología, en fin, la escuela tiene claras restricciones pero por ahora no quiero hablar de eso sino más bien cómo fue mi selección.

Durante toda mi vida, lo sobrenatural me resultaba obvio que para mi bochorno tuviera muchos impasses con otras personas. Responder preguntas no dichas o felicitar noticias todavía no dadas. ¿Le ha pasado? Por favor responda sí, que de otra manera no me entenderá. Así, un día de "simpleza" cotidiana me puse a meditar a la luz de una vela y su resplandor fue inusual que realmente pensé para mí que este mundo no era solo mío. Decidido, busqué en cada persona el maestro adecuado. La lista fue inmensa. Créame que una vez miré detenidamente a un niño jugar en forma particular que pensé 'él podría ser mi maestro en disfraz'. Pero no, así no eran las cosas respecto a la selección.

Todo en su momento y es porque la escuela no puede darse el lujo de recibir gente que haga perder el tiempo y sólo llama y escoge personas que estén listas. A punto caramelo y yo pude. Fue camino hacia la biblioteca de mi universidad que cada uno de mis sentidos fueron exquisitamente cortejados con fragancias y colores; ruidos y sabores; el día era un embudo directo a la puerta de la magia y admito que si no hubiera sido generoso conmigo mismo quien sabe si los Maestros de igual manera lo hubieran sido con una segunda oportunidad. Llegué a preguntarle a una señora (al parecer en mendicidad) si había comido pues deseaba invitarle un pequeño refrigerio de la cafetería.

- ¿Me has visto cara de pordiosera?
- Por favor no lo tome a mal que siempre he pasado por aquí y nunca me atreví preguntarle su nombre pero creo que usted conoce de ya mucho tiempo esta escuela y tal vez usted..
- Ah.. bueno, eso sí.. yo conozco muy bien a todititos los que por acá han pasado alguna vez. Y sí, le he visto muchas veces con su mirada perdida. Un día se va a tropezar.
- Válgame -se me suelta una risa- pues sí, usted realmente tiene buen ojo. ¿Le gustaría contarme más historias de este lugar?
- Pero... qué dirán los demás.
- Usted los conoce, de pronto me lo dice mientras comemos un delicioso pastelillo.. o lo que usted desee. Hoy he tenido un poco más de dinero y quisiera sentirme a gusto con su compañía.

Por favor, no me juzgue con una sola acción o una conversación. Solo sé que ese día no pude ser de otra forma porque era lo más atractivo a todo mi ser vivir eternamente así. Por supuesto que era una selección y es la razón más importante de la escuela. Vivir para el servicio, ya que sólo para eso sacerdotes, militares, doctores, abogados, y muchos otros más fueran elegidos para hacer de su día a día magia de verdad.

viernes, 2 de octubre de 2009

Marlena

Del libro en producción "Ibara, escuela de magia"

Marlena fue una compañera más que gustaba mucho de escaparse de cuando en tanto a los pinos que estaban detrás del edificio principal de la escuela de magia en donde nos conocimos. Ella se destacaba particularmente en la clase de meditación. Tal vez usted no comprenda y a la vez sí. ¿Ha hecho el simple gesto de concentrarse como cuando prende una hornilla pero con un fósforo? Eso mismo se vive constantemente en esa clase pero imagine que la hornilla es su misma alma, su espíritu, su 'como usted le llame o reconozca'. Marlena podía inflamar el cuarto, el salón entero y los demás sentíamos esas llamas de despojarse del universo, de quitarse la ropa llamada 'apego material' para poder volar. Simplemente volar.

Pero regresando a los pinos, siempre disfrutré de verla caminar. Nunca me atreví a ser alguien allegado a ella. Seguramente me hubiera hecho uno de sus amigos porque no ostentaba fama o particular carisma social, justo la persona que suele caerme bien. Así, cuando se acerca a conversar con estos árboles, la miraba, aprendía de ella. ¿Qué hacía de esta mujer algo tan especial que me despertaba pedirle vivir siempre en mi jardín sin que sea una mascota? ¿Qué podría ofrecerle a esta ave de vuelo raudo? Nada. Su belleza justo yacía en su libertad. En su melancolía. ¿Era suya o mía?

Yo me retiré finalmente al camino del prestidigitador. Los aplausos, qué puedo hacer si soy vanidoso. Pero, una persona como ella seguro serviría como psicóloga en alguna prisión de máxima seguridad, maestra de niños, asesora presidencial incluso, no obstante ¿dónde toda su riqueza sería utilizada? Esa pequeña seña de tristeza de no saber qué hacer en este mundo absurdo. No sé. Tal vez. De ella pensé un momento eso, cuando la veía conversar con los pinos en particular con uno, sentada en una piedra gris sobre el verde y húmedo césped (solo en zonas montañosas el verde es verde).

Dejo de escribir ya porque tengo que preparar un nuevo número. Lo difícil no es lograrlo increíble sino burdo y creíble.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Sombrero Mágico

Del libro en producción "Ibara, escuela de magia"

Cuando fui a la escuela, claramente me advirtieron:

El universo hasta la voluntad,
la mano sólo saca
lo que pueda pagar.

De tal forma, conejos y flores. Siempre con mente firme y segura. Luego vinieron las cartas, la mano, la bola de cristal. Vivir en este mundo maravilloso de asombrar al infante dormido. Dejar volar al alma.

Me descuidé de estudiar monstruos. Nunca me llamó la atención ni pensé que los mortales podrían apasionarse por las criaturas del vacío.

El día de las varas fue fantástico. Por primera vez, el toque final al uniforme. La extensión del corazón, del alma. El tótem de la voluntad enlazada al corazón y la mente. El juego a la capa y el sombrero.

Verme en este teatro, delante de estas 784 almas, trae mis recuerdos más preciados. No me distraen las 29 personas que desgastan el sueño con la curiosidad vana. Por el contrario, las 573 explotan en mí el niño, el absurdo, la risa y el asombro. Por si acaso, saco una flor más de la nada para soltar la paloma que arranca de los restantes 181 el aplauso final sin poder levantar al señor de la primera fila.

Una venia termina este instante rejuvenecedor con aplausos de un público que suele llamarme: El Mago. Feliz, sé que cinco años más me serán regalados para esta vida.