miércoles, 28 de enero de 2026

Arraigado

 Hoy te soñé y por partida doble, papi.

En mis venas está constantemente tu hablar y palpitar. No puedo darme el lujo de rendirme ante un obstáculo. Y no es que lo tome como insulto a tu memoria sino que rendirse en la vida no cabe ya como camino a seguir. La muerte no era algo por resolver. Tu muerte fue el cierre de telón a una vida de luchas. 

En mi sueño recuerdo llamarte para arreglar algo del vehículo que manejaba camino a Manabí. Alguna ciudad significativa que no necesita nombre. Lo importante era la travesía y tú estabas al otro lado del teléfono para resolverme la duda. Eso recuerdo con aprecio. Soy yo soñándote como yo llamando, como tú hablando y curiosamente como tú también a mi lado de copiloto. 

Yo era tú diciéndome cómo resolver al otro lado del auricular. Yo era tú a mi lado como copiloto diciéndome que iríamos al destino final cuando yo pensé que el auto necesitaría reposo. Y yo finalmente era yo diciéndome a mí mismo que todo este tiempo fui yo con tu recuerdo ya en mi misma piel. 

Cuando me veo al espejo te tengo más presente que fui tu hijo. Y algún día alguien me recordará en su piel de esta misma manera. Hoy te recuerdo con gratitud.

martes, 6 de mayo de 2025

Mis emociones no importan.

Mis emociones no importan.

Nadie me ve.
Nadie me escucha.
Nadie me espera.
Nadie está junto a mí,
aquí a mi lado.


Solo en esta piedra,
sentado frente a este árbol.
Me escucha y sabe mi soledad.
Conoce mi soledad y espera.
¿Espera?


No espera nada
y yo espero señales.
El frío de la altura
a más de mil metros.
A más de dos mil metros.

Aquí fui la esperanza de muchos
y la tristeza profunda de mi corazón.
Mi alma era el adorno
que se ponen en estampas
y oraciones de súplica.


Adorné santos,
vestí de blanco,
vestí la pureza y la santidad.
Fui envidia y deseo.
Fui eterno.


Vi muchas madrugadas
de campanas gritonas.
Abrí ojos en camas ajenas.
Vestí de negro y blanco.
Calcé sandalias.


Atrás de esta casa está un sembrío de coles, zanahorias, papas y hortalizas. Hay una vaca a lo lejos. Un par de cerdos que tienen nombre y apellido: feliz navidad y feliz año. Todos los días saben a lo mismo: levantada, oración, misa, desayuno, tender la cama y salir a clases, café de media mañana, más clases, almuerzo, limpieza general, deporte, más estudio, cena, rosario y oración final. Sería ideal que aquí termine el día pero la noche no es cómplice y vienen las ideas. Duele pensar.


Solo el domingo es diferente porque todos callan. Mis sentidos no puede encontrar vida y busco la que no escucha, habla, respira en tu cara o mira. Escapo de mi dormitorio y busco el sembrío detrás de la casa. Ahí me espera una hilera de árboles que fungen de frontera entre las propiedades campestres, en esta montaña camino al volcán. Allá arriba, a lo lejos está el cráter. Eso dicen (yo no he ido nunca) pero si se sube imagino que se llegará. Hace frío, pero aquí no importa. De todos estos árboles bien portados uno se escapa de la fila y me espera con una piedra a su lado como invitación para la paciencia. 


Solo tengo un par de horas hasta que todos recuerden que hay que hacer ruido. Acudo raudo a la piedra y le cuento al arbol con el lenguaje de la existencia. Solo existo a su lado. Nos existimos en compañía. Puedo llorar con la ausencia y el vacío del alma. La vida no fue buena; esperamos el árbol y yo que termnine este secuestro. Éramos nada y de la nada nos han arrastrado a esto. A esta esencia. A estos cascarones, piel y corteza. Y en nuestro disgusto encontramos refugio de complicidad. Por eso puedo grabar un cariño en su piel. El árbol también hizo lo suyo en mi piel. 


Su sonrisa es firmeza.
Este árbol es coqueta.
Tiene género ambiguo
porque la pienso
y lo admiro.


Me dice o me regala
la eternidad de ver el tiempo,
los días, las horas.
Las arrugas y los llantos
del que muere y nace.


Este árbol está vivo
en mis recuerdos.
Ya no podré visitarlo más.
No puedo regresar a esa casa.
No soy más del grupo que reza.


El árbol seguirá coqueta.

Seguirá fuerte y seguro.
La piedra estará lista
para darme asiento.
La siembra será eterna.


Adiós querido árbol.

Procuraré visitarte
un poquito más.
Traerte existencia.
Brindarte compañía.


Me espera el suplicio
de la vida y la gente.
Regreso al presente
de mis sentidos.
Abro los ojos al ahora.


Todo duele al existir


Mundial de Escritura 2025, consigna del día 1.

domingo, 24 de marzo de 2024

Arrastre

 Arrastre


La barca va río abajo 

y sin remo. 

A la deriva,

con peso,

con lastre de otoños

estériles y fríos.


Un cadáver vivo

va acostado

mirando nubes

furtivas que sin interés 

miran al cuerpo

sin sueño, sin anhelo,

sin latido cálido. 


Arquelino

lunes, 11 de abril de 2022

El amor sabe

El amor sabe


A epístola inesperada

con besos en letras.


A nostalgia

de recetas heredadas.


A mirada cómplice

y mejilla sonrojada.


A ti.

miércoles, 6 de abril de 2022

Mensaje de texto

Mensaje de texto

 

No te hagas el cojudo y mira la notificación. ¿Quién te escribió?

-       Hola, mi amoooooorrrrrrr. ¿Qué es de tu vida? ¿Por qué no me has escrito toda esta semana?

-       ¡Karen! Amiga, ¿cómo estás? Por acá todo bien.

 

No finjas, no era el mensaje que esperabas. Todavía revisas si está conectado en línea. Ya van como cuatro veces que te metes al WhatsApp para ver si los vistos se tornan azules.

-       ¡Oye! ¿Vas a ver la película? A ver si nos vemos este fin de semana, ¿sí?

 

Oe, ¡presta atención! Que si vas al cine este fin de semana.

-       ¿Puede ser un día entre semana? Con esto de la nueva ola gripal, ni de broma quiero contagiarme.

-       No puedo mi vida. Toca trabajar, tú sabes.

 

No finjas. Te hubiera gustado salir con él. Y eso que nunca fueron al cine desde que estrenó The Batman. ¿La vas a dejar en visto? Si fuera quién sabemos estarías pendiente así sea de responderle. De regañarle. De pedirle favores.

-       Buenas, ¿con el arquitecto Elron? Me dieron su número para ver si usted me podría ayudar con unas clases de matemáticas.

 

Ah, el viejo truco de ver la notificación y no entrar a la aplicación. ¿No te sientes como esas zorras que roban marido y no quieren que nadie las vea entrar a una reunión donde está la mujer del marido que te estás comiendo? Porque parece que así andas por la vida. Ocultándote, refugiándote en la idea que te va a escribir. Te aíslas y crees que nadie lo ha notado. Ya no subes historias en Instagram de tus viajes a la playa. De tus salidas a restaurantes. ¿Que no es así? ¿Que no eres puta? ¿Que no andas rodado por la vida? Entonces, ¿por qué diablos estás con la mirada fija en el celular para ver si suena? ¿A quién más podrías estar llamando con la mente? ¿A quién podrías estar extrañando?

-       Buenas tardes, arquitecto. Disculpe, ¿ya me tiene los planos de la obra? El ingeniero me insiste que ya se los entregue para terminar todos…

 

Parece que hoy te la vas a pasar viendo las notificaciones y dejar sin responder a la vida. Qué interesante que puedas vivir este modo existencial donde puedes ver a los vecinos desde la ventana de tu casa tapado por las cortinas. Crees que nadie te ve pero saben que estás ahí, merodeando. La sapada. La tibieza. Y no, no ando filósofo que después de todo así me hiciste. Ahora, pones a cargar el celu y te vas, pero no abandonas el vibrar de tu reloj. Estás haciendo trampa y el silencio huye de ti. Contesta, está sonando. A ver si ya aprendes a recibir llamadas de números desconocidos.

-       ¡Aló!

-       Sí, muy buenas mi estimado.

-       Disculpe, ¿con quién estoy hablando?

-       Perdone usted, somos del equipo técnico que quiere coordinar la cita para cambiarle su equipo wifi, que en el reporte usted dijo que estaba lenta la señal.

-       Ah sí, gracias. Pueden venir toda esta semana por la mañana, no pasadas las 14h00, por favor.

-       Ya lo pongo en agenda pero esté pendiente cuando lo llame la brigada de servicio…

 

¡Ja! Te van a llamar de otro teléfono desconocido. La paranoia.

-       …así que esté atento.

-       Ok, gracias.

-       Hasta pronto.

 

Sigues sin responder a la doña de las clases de mate. Es un cachuelito aparte de la carrera. ¿Le respondes? Ya te estás imaginando el tedio de lidiar con un mocoso que si ya no puede en el colegio, menos obligado por su mamá a ir a la casa de un extraño porque te conozco, tú no vas a domicilio ni pagado el taxi. Y dale. Otra vez pensando en ese celular que no recibe el mensaje que deseas. ¿Quién es? ¡Cuenta! Trabajo no ha de ser porque el ingeniero espera esos planos. ¿Un culito? Ya deja de andar pensando en colágenos y cuida tu salud. Come más, ponte guapo, que culos siempre hay y habrá. Ponte tuco cuando ya estés listo para ir al gimnasio. Si tuviste antes, ahora más con esa barba canosa que te manejas como sugar daddy, jajajaja. Disculpa la risa. Es que no sé qué chucha te pasa. ¿Por qué tan apesadumbrado?

-       Hola Carina, claro. Dígale al ingeniero que los planos estarán listos este jueves.

 

Mentira, estarán para el lunes. De ley le vas a meter paro que te enfermaste, y te internaron en el hospital.

-       Me va a disculpar, mi estimada. Al momento ya no estoy dando clases privadas porque las obligaciones

 

¿Obligaciones? Ya, ok. Me callo.

-       … me impiden atender otras responsabilidades. Le paso el contacto de un colega que sí está atendiendo estudiantes.

-       Muchas gracias arquitecto.

 

Espera, se te están aguando los ojos. ¿Qué pasó? Sientes la angustia de su ausencia y no me dices todavía quién es. Te conozco pero este rincón de tu alma está oculto a mí. Lo has reprimido por cuánto, ¿8 meses? A ver, ¿qué pasó hace ocho meses? Cierto te operaste, pero, ¿no creo que estés esperando mensaje de tu cardiólogo? Ajá, cierto. Tu ex. Se esfumó así de la nada. Eso te pasa por andar recalentando sobras. Tranquilo, la basura se sacó sola y … Oh, cierto. Disculpa. No me había dando cuenta. En serio, discúlpame. Qué indolente de mi parte. Sé cuánto lo echas de menos y cuánto sufres cuando lo cotidiano te recuerda su ausencia. Sé que todos los días estaba pendiente de ti. Te llamaba a altas horas de la noche, desde la casa de la playa y tú le decías que esas horas no eran para llamar. Y ahora lamentas que no tengas más esas llamaditas de preocupación. Le reclamabas que no te espíe. Que no te pregunte dónde estás. Que qué haces. No olvides el amor que te tuvo. Que siempre que te veas en el espejo podrás ver que todo lo que eres, incluso en lo más íntimo de tu alma, ahí lo vas a llevar siempre. Ya no te va a escribir pero ahí sigue el mensaje. El último que te escribió. El que decía ok, al ok que tú previamente habías puesto. No era el más sabio pero era sabio. No era el más astuto pero solucionaba todo. El MacGyver de la mecánica. El enamorado eterno de tu mamá. Sus mensajes no van a llegar pero tienes el recuerdo de cada palabra amorosa. Su silencio no te va a dañar. Tu papá nunca te va a dejar.


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Ejercicio del taller de cuentos en Ataraxia, con el acompañamiento de Verónica Coello. Atiendan sus cursos y para mayor información, visitar su cuenta en Instagram: https://www.instagram.com/ataraxiaec/

RENUNCIO

Renuncio

Al cariño delicioso

que me lame la piel

como seda en primavera.


Al beso lanzado

como granada al pecho,

fragmentado al piso.


Al saludo casual

que olvida promesas

juradas con sudor de pasión.


A la esperanza

de tu retorno.


A tus huellas

que no seguiré.


A tu aliento

asfixiante.


Renuncio

aunque mil veces sepa

que mañana te buscaré.

lunes, 8 de noviembre de 2021

Te extraño ya


Tengo ojos solo para ti
Tengo el alma volcada en ti

El añoro y el sueño

Ocupan mi alma

Y te hacen su dueño


El ruido de la calle

no me arrebata

La belleza ajena

Se vende cara pero

Me sabe a barata. 


Mi pensamiento solo para ti

Mi suspiro se escapa para ti

La mano solo quiere tocar

La tuya sin cesar


No hay nostalgia.

El pasado muere de envidia

Que tú seas mi presente

E inspire la aventura

Con Luna nocturna

O Sol de mediodía.


¡Ah, el coqueteo!

¿Por qué no te veo?

¿Dónde te escondes?

¿Te ocultas para la sorpresa

Y la dicha del encuentro final?


Aparece, sonido lindo. 

Amanece ya conmigo. 

Anochece tus pesares

Vivamos la vida.