Al calor del trago madrugado, el alma rasgada regala al lector.
De brazo entero al fuego
me quemo por entrar a tu corazón
atrincherado en ego.
Oh mundana desazón,
que ignorado amástele sin razón.
Se escapó desahogado
un suspiro caduco no atendido.
Tropiezo un triste vado
del deshumedecido
río de tu afecto no retribuido.
Tu letra me lacera.
Reo de tu poesía impostora.
Tu toque vulnera
al amado que otrora
cobijabas cálido en mecedora.
Cuba, entre la resistencia creativa y la destructiva
Hace 10 horas.

3 comentarios:
Vaya amigo nuevas lides con las letras, muy al estilo Teresa de Jesús. Me ha gustado esto bastante porque atisbo un Gustavo "distinto" y el misterio siempre me es atractivo.
¡Salud! por el sentir y el que siente.
Gustavo un gusto, aquí leyendo tu poesía lo cual me hace aprender, no sé de poesía pero veo a través de las letras un sentimiento por la buena letra y el buen escribir.
Un abrazo.
Gustavo un gusto, aquí leyendo tu poesía lo cual me hace aprender, no sé de poesía pero veo a través de las letras un sentimiento por la buena letra y el buen escribir.
Un abrazo.
Publicar un comentario