A veces literalmente puedo sentir que se está volando por encima de nuestros propios prejuicios y la belleza, y la moral, y la forma de pensar constituida por el entorno. Si un insulto llegase a mí no podría atravesarme; una idea sería vista como en laboratorio de tal forma que la podría posar, tender, diseccionar, descartar. Y me veo ajeno donde mi piel sea inerte y el agua fría sea recuerdo que no me afecta más allá que la transmisión de un estímulo externo hasta lo más interior de mis sentidos.
Ideas. Acciones. Percepción. Todo se reduce por segundos a un ente observador no afectado, incluso que se sabe inmerso al entorno y uno más, y aún así, parte de la fórmula o la ecuación sin miedo a los resultados finales.
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